CAMINO DE SANTIAGO PORTUGUES DE LA COSTA: UNA EXPERIENCIA GASTRONÓMICA

Sin duda uno de los aspectos a disfrutar cuando se recorre cualquiera de los Caminos de Santiago es disfrutar de la gastronomía de las regiones que atravesamos.

El peregrino necesita alimentarse bien, y el Camino Portugués de la Costa es una experiencia única que nos ofrece una enorme riqueza culinaria.

 El Camino Portugués de la costa inicia su recorrido en Oporto, donde de entrada el mote «nickname» de sus habitantes, los Tripeiros, nos indica el primer plato que deberíamos experimentar, no apto para estómagos delicados. Las «Tripas a moda do Porto» es un guiso hecho, como su nombre indica, con las vísceras del cerdo, aunque hoy en día también se usan mejores piezas como el jamón u otras carnes.

 

La historia de este plato es interesante, ya que da el nombre a los habitantes de Oporto, llamados Tripeiros, ya que fue en 1415 cuando los habitantes de Oporto, preparando la expedición militar para la toma de Ceuta, ciudad actualmente española en el norte de África, embarcaron las mejores carnes para su ejército, quedándose en la ciudad tan solo con los despojos, de donde surgió esta singular receta.

El segundo plato emblemático de la ciudad y que el peregrino del Camino Portugués de la Costa no debe perderse es la «Francesinha». Un completisimo sandwich inspirado en el croque monsieur frances y que fue inventado por Daniel David da Silva y que se hizo popular desde los años 50y 60 cuando cuando miles de protugueses estaban emigrados en Francia y Belgica durante la dictadura de Salazar.

Para completar la experiencia para los peregrinos más atrevidos, esta otro plato típico del norte de Portugal y Galicia, la «Lampreia», una especie de anguila (aunque no lo es) cocinada en su propia sangre y vino, que es una delicia para la población local. Es una experiencia visitar un restaurante clásico de Oporto como el «Escondidinho» y poder saborear todas estas delicias culinarias y muchas otras mas que no cabrían en este blog.

Sin olvidar el clásico Bacalao, siempre en la base de la dieta portuguesa, cocinado, según dicen en 365 recetas, una para cada día del año.

En Oporto, todas estas delicias y muchas más, como el leitao (cochinillo asado), el Caldo Verde (Sopa de verduras) y muchas más, se pueden saborear en el Mercado de Gaia, situado a los pies de las famosas bodegas de vino de Oporto y que actualmente se ha transformado en un completo Mercado Gastronómico a orillas del Rio Duero.

Aparte de estos platos, bastantes contundentes, el peregrino que recorre el Camino Portugués de la Costa, se encontrará con otras delicias culinarias que no debería perderse. El famoso marisco portugués, y sus pescados a la brasa, que constantemente podrá disfrutar en las docenas de restaurantes playeros por los que pasará en su caminar por la costa.

Sin olvidar los pequeños placeres que ofrece visitar una «Padaria» o «Confeitaria» donde podrá degustar lo que en Portugal se conocen como «Petiscos» tal como la coxinha de frango, de influencia brasileña, un sandwich rápido como la «Bifana», los «Boulinhos de bacalhau» o dulces como los «Pastéis de Crema» o los «Ovos Moles».

Estos son todos platos que el peregrino no debería dejar de experimentar en su recorrido por el Camino Portugués de la Costa, acompañado por la excelente cerveza producida en Oporto, la SUPERBOCK, premiada internacionalmente y también con un café expreso (el mejor del mundo junto al italiano) con unas gotas de «Bagaço» el licor destilado de uva, similar a la grappa italiana y que las familias aun producen artesanalmente en sus casas.

Para recorrer el Camino es necesario reponer fuerzas, y en este sentido el Camino Portugués de la Costa alimentara nuestra alma con bellísimos paisajes marinos y preciosos monumentos, además de enriquecer nuestro paladar con una gastronomía, la portuguesa, fruto de siglos de historia y con influencias de muchos territorios de su antiguo Imperio.

Y esta es solo la primera parte… La riqueza culinaria del Camino Portugués de la Costa se multiplica por dos al entrar en Galicia, España… pero esa será otra historia a tratar en otro post.

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