Finisterre: Una Aventura al Fin del Mundo

Finisterre o Fisterra, situado en la región del mismo nombre, es un pequeño pueblo español ubicado en la provincia de A Coruña. Tiene unos 4.700 habitantes y hoy en día es uno de los destinos más importantes del Camino de Santiago para los peregrinos que deciden continuar su peregrinación más allá de Santiago de Compostela para así llegar a la costa.

Es la segunda ciudad más visitada de Galicia después de Compostela. Se encuentra en la esquina de Europa y fue una vez identificada por los romanos como el fin del mundo (Finis Terrae). La puesta de sol en Finisterre está en la lista de deseos de muchos, para admirarla justo al lado de su legendario faro.

Hoy queremos compartir con ustedes el increíble tour que estamos dando de Regalo a todos nuestros peregrinos que se inscriban en uno de nuestros Caminos del 2021: Una noche post tour en Finisterre y un Day Tour de este increíble destino.

¿Cuál es el recorrido de nuestro Tour a Finisterre?

Salimos de Santiago rumbo Finisterre, el considerado fin de la tierra desde época de los Romanos. Este lugar siempre ha tenido un fuerte vínculo con el Camino y millones han elegido culminar su peregrinación allí, incluso en tiempos precristianos.

Nuestra primera parada es el alto del mirador de Paxareiras, referencia a los pájaros, las aves migratorias (garzas reales, cercetas…) que desde África vuelan a Europa y anidan en esa zona. Se ve la playa de Carnota, el lago de Cadebarcos y el cabo de Finisterre en el horizonte. Se trata de una de las mejores vistas panorámicas de toda A Costa da Morte.

A Costa da Morte, es llamada así por sus naufragios, pero también por ser la costa de la muerte del sol: más allá no había nada, antes del descubrimiento de las Américas. Se trata de una costa rocosa, con fuertes temporales y abundantes nieblas en invierno. Esto, además de trasmitir un carácter mágico al lugar, supuso innumerables historias de desastres navales, que forzaron a la electrificación de los antiguos faros.

Bajamos para recorrer la costa de Muros a Cee. Es una zona de gran cantidad de graneros antiguos de piedra llamados hórreos. Fueron diseñados para el maíz a raíz de la llegada de este cultivo de las Indias en tiempos de la conquista. Se popularizan en el siglo XVIII. Durante el camino veremos algunos de los mejores ejemplos como la “eira de Panchés” en el que hay más de veinte.

Paramos en el pueblo de Ézaro, junto al Monte Pindo, para ver la cascada del río Xallas. Único río de Europa que desemboca en el mar de esta forma. Visto desde Finisterre, el monte Pindo es el lugar en el que nace el sol. La cascada es uno de los lugares más bellos de la zona. Es este un detalle interesante, pues el cabo de finisterre no deja de ser un antiguo “templo” dedicado al Sol. Desde él podía versar el nacimiento del Sol tras las abruptas rocas del Monte Pindo, y la puesta del Sol en el Atlántico.

Cabo de Finisterre y el Faro de Finisterre

Continuamos hasta el cabo de Finisterre para visitar, en la parte posterior del faro, el lugar en el que los peregrinos quemaban sus ropas viejas en un ritual de purificación. En el cabo también veremos varios monumentos, el comienzo de los acantilados y el kilómetro cero para los peregrinos. Este es un lugar cargado de simbolismo para los muchos peregrinos que se acercan hasta aquí. Y en sus tradiciones actuales podemos ver antiguos ritos de renovación, de un nuevo inicio. Del mismo modo que el Sol se pone para volver a salir, o del mismo modo que se acaba el Camino de Santiago para empezar de nuevo con nuestra vida.

Comeremos abajo, en el pueblo de Finisterre (Fisterra en gallego). O’Centolo es el mejor restaurante de esta villa; con una vista inmejorable al puerto y una carta basada en productos frescos del mar gallego.

Después del almuerzo y antes de regresar a Santiago visitamos otro lugar en la costa: Muxía. Es el otro gran final del camino de Santiago. En la pelicula The Way, de Martin Sheen, es donde terminan su aventura los protagonistas. El santuario de Nuestra Señora de la Barca recibe el impacto de las olas cada vez que hay un gran temporal. Se sitúa en la entrada de la ría de Camariñas y nos ofrece una vista a la costa rocosa, con las piedras graníticas de la buena suerte y curativas (pedra dos cadrís) de tradición mariana; así como una vista a los acantilados de Finisterre.

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